viernes, 24 de octubre de 2014

EPIDEMIOLOGIA, INMUNOLOGIA, ESQUISTOSOMIASIS [BILHARZIASIS] - NEOPLASIAS - INFECCIONES POR VIRUS HERPES





Lucia Mujica                                                                        Maryeselis Cordero
Estudiante UPEL-IPB                                                       Estudiante UPEL-IPB
Biología Sanitaria                                                                   Biología Sanitaria



Epidemiología 
     Epidemia: es una  enfermedad infecciosa que afecta a un gran número de personas en un lugar y momento determinado. Algunas epidemias, como la peste negra, pueden ocasionar elevadas tasas de mortalidad. (Negroni 2010)
     Endemia: (Del gr. ἐνδημία, que afecta a un país). Enfermedad que reina habitualmente, o en épocas fijas, en un país o comarca. (DRAE)
    Pandemia: patologías de comienzo repentino pero de distribución universal.
     Epidemiología: ciencia médica cuyo objeto es estudiar la incidencia y distribución de las enfermedades en grandes poblaciones, así como los factores que condicionan su expansión y gravedad. (Negroni 2010)
     Evolución histórica: En un principio la epidemiología se interesaba sólo por las enfermedades infecciosas. El primer estudio epidemiológico relevante fue realizado en 1849 por el médico inglés John Snow. Este investigador observó que la epidemia de cólera que tuvo lugar en Londres, afectaba de manera especial a las regiones de la ciudad servidas por la bomba de agua de Broad Street. La epidemia comenzó su regresión al cerrar esa bomba.
      La epidemiología moderna: estima la influencia de distintos factores: la edad la mortalidad se incrementa en las personas de edad avanzada en el caso de las epidemias de gripe, debido a sus alteraciones respiratorias previas; el sexo mayor incidencia de ataques cardiacos en los varones; nacionalidad mayor incidencia de espina bífida, un defecto congénito o factores socioeconómicos en la población sin recursos económicos, y en especial las personas sin hogar de las grandes ciudades, la tasa de tuberculosis es muy superior. La epidemiología estudia no sólo las causas generales de las enfermedades en las poblaciones, sino también el origen de un brote concreto de determinada enfermedad.
     La investigación epidemiológica actual: continúa interesándose por las causas de las enfermedades. Sirva como ejemplo el descubrimiento en 1980, de la entidad clínica que se denominó síndrome del shock tóxico, una enfermedad que puede llegar a ser mortal provocada por una infección de la bacteria estafilocócica. Esta situación se presentaba en mujeres durante el periodo menstrual y se relacionó con el uso de tampones. Otro ejemplo es el descubrimiento, por parte del Instituto Pasteur de Francia, de un retrovirus llamado virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), después de investigar la epidemia del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) de principios de la década de 1980, como causa de la enfermedad. (Negroni 2010)
     Contrariamente a la relación causa-efecto directa entre los microorganismos y las enfermedades infecciosas que éstos ocasionan, la investigación epidemiológica de las enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiovasculares o el cáncer, arroja datos menos concluyentes.
     Criterios de las medidas epidemiológicas: Lo ideal sería vigilar todas las enfermedades, sin embargo, lo costoso de todos los programas se haría insostenible para el estado, por esa razón se hace necesario establecer criterios para dar prioridad a los programas que se van a aplicar. Estos criterios son: alta incidencia y prevalencia, alto impacto potencial y trascendencia, mayor vulnerabilidad, medidas de control más económicas, sencillas y que no necesiten grandes investigaciones. (Diaz 2006)
     Brote: El incremento significativamente elevado de casos en relación a los valores esperados. La simple agregación de casos de una enfermedad en un territorio y en un tiempo comprendido entre el mínimo y el máximo del período de incubación o de latencia, podrá ser considerada, asimismo, indicativa. (Negroni 2010)
      Huésped: En biología, se llama huésped, hospedador, hospedante y hospedero a aquel organismo que alberga a otro en su interior o lo porta sobre sí, ya sea en una simbiosis de comensal o un mutualista
     Infección: contaminación patógena del organismo por agentes externos bacteriológicos (hongos, bacterias, protozoos, rickettsias o virus) o por sus toxinas. Una infección puede ser local confinada a una estructura o generalizada extendida por todo el organismo. El agente infeccioso penetra en el organismo y comienza a proliferar, lo que desencadena la respuesta inmune del huésped a esta agresión. Esta interacción genera los síntomas característicos: dolor, tumor (hinchazón), rubor (enrojecimiento) local, alteraciones funcionales, aumento de la temperatura corporal, taquicardia y leucocitosis. (Diaz 2006)
     Los agentes infecciosos penetran en el organismo por diferentes vías. Las más comunes son la respiratoria, la urinaria y la gastrointestinal, pero hay otras: piel (en especial si está dañada), superficies mucosas, conjuntiva ocular. Las mujeres gestantes pueden transmitir enfermedades a sus fetos por vía placentaria. La probabilidad y grado de infección están relacionados con la dosis y virulencia del agente patógeno y con la resistencia o inmunidad específicas del huésped contra ese microorganismo.
   La resistencia a las infecciones está disminuida en muchas enfermedades del sistema inmunológico, en la leucemia y en el cáncer, y en situaciones de quemaduras, lesiones graves, malnutrición, senilidad, estrés, toxicomanías, corticoterapia, quimioterapia antineoplásica. En las personas sanas hay diferentes grupos de bacterias saprofitas, la flora bacteriana natural, que forman una línea de defensa frente a las infecciones leves. Contra las infecciones graves se pueden utilizar antibióticos, sulfamidas y otros fármacos. Las vacunas son útiles para prevenir un buen grupo de enfermedades infecciosas.
     Las enfermedades infecciosas mas comunes son catarro, la varicela, el cólera, la difteria, la rubéola, la gripe, la malaria, las paperas, la rabia, la tuberculosis y las enfermedades de transmisión sexual (sífilis, gonorrea, herpes genital, clamidiasis, tricomoniasis, hepatitis B, hepatitis C, SIDA).
      Contaminación: es la impregnación del aire, el agua o el suelo con productos que afectan a la salud del hombre, la calidad de vida o el funcionamiento natural de los ecosistemas sobre la contaminación de la atmósfera por emisiones industriales, incineradoras, motores de combustión interna y otras fuentes, sobre la contaminación del agua, los ríos, los lagos y los mares por residuos domésticos, urbanos, nucleares e industriales. (Ferrer 2005)
     Patogenicidad: Un agente biológico patógeno es toda aquella entidad biológica capaz de producir enfermedad o daño en la biología de un huesped (humano, animal, vegetal) sensiblemente predispuesto. Entonces la patogenicidad se define como la capacidad de un agente infeccioso de producir enfermedad en un huésped susceptible
     Virulencia: Forma de medir o cuantificar la patogenicidad. (Cuanto mayor sea la posibilidad de que un microorganismo produzca enfermedad más virulento será ese microbio). Es necesario conocer todos estos factores en cada enfermedad para poder interrumpir los mecanismos de transmisión, además, deben estimularse las defensas del hospedador siempre que ello sea posible; también hay que controlar el ambiente y eso muchas veces es responsabilidad de las autoridades, además están los profesionales que deben educar sanitariamente a la población.



     Salud comunitaria: comprende parte de la seguridad social, es decir en un amplio sistema de seguridad social que se divide en diversos factores. Uno de ellos es el sistema sanitario o asistencia sanitaria que se encarga de todos los procesos de saneamiento del país, al igual que se encarga de las condiciones óptimas. En este orden de ideas, el sistema de seguros dirigido por el gobierno de un país que proporciona recursos financieros y servicios médicos a las personas impedidas por enfermedad o por accidente. Los sistemas de seguridad social existen en muchos países, en especial en Europa occidental y América Latina. Los sistemas sanitarios se coordinan a menudo con otros mecanismos de seguridad social como programas de pensiones, de subsidio al desempleo y de compensaciones laborales. (Gribben 2009)
    Análisis de sistema de salud: El primer país que instauró un sistema sanitario a escala nacional fue Alemania. El canciller alemán príncipe Otto von Bismarck obtuvo la promulgación de una ley de seguro obligatorio por enfermedad en 1883, que era sostenido por el Estado. Diferentes tipos de seguridad social se implantaron en el siglo XIX en otros países de Europa como Austria-Hungría, Noruega en 1909, Suecia en 1910 y Gran Bretaña y Rusia en 1911. Después de la II Guerra Mundial, el crecimiento de los sistemas sanitarios europeos fue amplio, aunque la cantidad del subsidio, las condiciones para ser cubierto, el tratamiento de los asegurados y las medidas respecto a la maternidad también variaban mucho.
    En España y en la mayoría de los países de América Latina, siguieron los impulsos modernizadores y sociales de los países más avanzados de Europa, se implantaron sistemas de Seguridad Social desde comienzos del siglo XX. En España, la Seguridad Social se ha ido desarrollando y mejorando a través de los distintos regímenes: la dictadura del general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, la II República Española y el régimen del general Francisco Franco, pero ha alcanzado un carácter universal que cubre las necesidades asistenciales y atiende a la salud de los españoles, tras la llegada al poder del Partido Socialista Obrero Español en 1982.
     En América Latina hay países como México, Uruguay, Argentina, Chile, Colombia y otros que han mantenido y desarrollado sistemas de seguridad social a pesar de los problemas surgidos como consecuencia de los cambios de régimen político y de las orientaciones económicas y sociales. Se han establecido convenios bilaterales, entre España y la mayoría de los países de América Latina, para el reconocimiento mutuo.
     Sistema de información sanitaria: Es un conjunto de componentes y procedimientos organizados con el objetivo de generar  información que mejore las decisiones para  la gestión en salud en todos los niveles del sistema de salud. Lippeveld (2000). En un sentido amplio, es la prestación de servicios sanitarios y educativos, la protección social del trabajo y la vivienda, los cuales forman parte de la asistencia. En un sentido restringido, los servicios sociales son actividades técnicas organizadas por las administraciones públicas y enmarcadas dentro de las políticas de bienestar social cuyo objetivo es la prevención, rehabilitación o asistencia de individuos, de familias o de grupos sociales con amplias carencias y demandas.
    De igual modo comprende la infraestructura de comunicación y coordinación/liderazgo, los indicadores: determinantes de la salud, sistema de salud y estado de salud, fuentes de datos: basadas en población (censo, registro de hechos vitales, encuestas de población), basadas en servicios de salud (estado de salud, servicios otorgados, registros administrativos), administración de los datos: recolección, flujo, procesamiento y análisis, productos de la información: convertir datos en información, evidencia y conocimiento, difusión y uso: establecer mecanismos e incentivos institucionales para el uso de la información (vincular datos con presupuesto, planeación enfocada al indicador).
    Atención primaria de salud: La atención primaria de salud es la asistencia sanitaria esencial accesible a todos los individuos y familias de la comunidad a través de medios aceptables para ellos, con su plena participación y a un costo asequible para la comunidad y el país. Es el núcleo del sistema de salud del país y forma parte integral del desarrollo socioeconómico general de la comunidad. (Gribben 2009)
     Centros de orientación familiar: La familia ha sido la principal fuente de asistencia y provisión de servicios a lo largo de toda la historia de la humanidad. Sin embargo, siempre existió la polémica sobre la entidad que debía responsabilizarse a nivel suprafamiliar: el Estado, la Iglesia o la administración local. La caridad y la beneficencia pública son prácticas fundamentales de la sociedad medieval, en la que existía una red de gobierno local más organizada y compleja que en el Imperio romano, más centralizado, aunque el florecimiento de los Estados (desde pequeños principados a amplias jurisdicciones) ya dejaba entrever el auge del Estado de bienestar de la era moderna.
      En Europa, durante el Antiguo Régimen, la Iglesia fue la principal responsable de la asistencia social y de la provisión de servicios sociales a la comunidad. En el siglo XIX, el auge de conceptos como clase social y sociedad, la centralización de la administración del Estado y las nuevas experiencias de mutualismo patronal y obrero culminarían en reformas fundamentales (como la de Bismarck en la Alemania de 1881 o, a principios del siglo XX, la de Lloyd George y Clement Richard Attlee en Gran Bretaña) surgiendo el embrión de la Seguridad Social y posteriormente el moderno estado de bienestar.
    Actualmente los centros de atención familiar se encuentran organizados por entidades nacionales como ministerios para la mujer, ministerio para la juventud con ayuda de otros ministerios y entidades relacionadas. A su vez estos trabajan junto con la iglesia, organizaciones no gubernamentales para generar soluciones ampliamente diversas para la solución de problemas y atención en cuanto a diversos temas, estos no solo en aspectos sociales sino también de salud. Tal es el caso de la fundación de SIDA y cáncer de mama.



     Factores de riesgo: Según Seoanez (2007) Un factor de riesgo es cualquier característica o circunstancia detectable de una persona o grupo de personas que se sabe asociada con un aumento en la probabilidad de padecer, desarrollar o estar especialmente expuesto a un proceso mórbido. Estos factores de riesgo pueden ir sumándose unos a otros y aumentar el efecto aislado de cada uno de ellos produciendo un fenómeno de interacción. A continuación se presenta la utilidad de  los factores de riesgo, predicción: La presencia de un factor de riesgo significa un riesgo aumentado de presentar en un futuro una enfermedad, en comparación con personas no expuestas. En este sentido sirven como elemento para predecir la futura presencia de una enfermedad.
    Causalidad: La presencia de un factor de riesgo no es necesariamente causal. El aumento de incidencias de una enfermedad entre un grupo expuesto en relación a un grupo no expuesto, se asume como factor de riesgo, sin embargo esta asociación puede ser debida a una tercera variable. La presencia de esta o estas terceras variables se conocen como variables de confusión. 
   Diagnóstico: La presencia de un factor de riesgo aumenta la probabilidad de que se presente una enfermedad. Este conocimiento se utiliza en el proceso diagnóstico ya que las pruebas diagnósticas tienen un valor predictivo positivo más elevado, en pacientes con mayor prevalencia de enfermedad. El conocimiento de los factores de riesgo se utiliza también para mejorar la eficiencia de los programas de cribaje, mediante la selección de subgrupos de pacientes con riesgo aumentado.
     Prevención: Si un factor de riesgo se conoce asociado con la presencia de una enfermedad, su eliminación reducirá la probabilidad de su presencia. Este es el objetivo de la prevención primaria.
     Estudios de casos: Parten del efecto ya presente en un grupo de población, forman un grupo comparable de población en el cual el efecto no está presente (controles). Además se investiga hacia la exposición al factor en estudio en ambos grupos. Se utilizan en la primera línea de la investigación causal, es decir, desde el inicio en la fase más simple. (Harrison 2004)
     Estudios de cohortes: Estos parten de los grupos expuestos, identifican un grupo comparable de población no expuestas. Realizan el seguimiento de ambos grupos, documentando la aparición del efecto. Determinan medidas de asociación entre la exposición y el efecto. Permite conocer el riesgo de enfermar en expuestos y no expuestos. (Harrison 2004)



     Las técnicas de detección precoz o screening: Pueden realizarse para el cáncer de cuello uterino, mama, colon, recto y próstata. Es recomendable la realización de un chequeo anual a partir de los 40 años incluso en la ausencia de síntomas. El cáncer de mama se considera uno de los principales problemas de salud en los países desarrollados y muchas mujeres mueren cada año por esta causa. Las mujeres mayores de 50 años son las que tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama y el riesgo máximo lo presentan las pacientes con una edad superior a 75 años. Los médicos recomiendan realizar un examen anual o bienal, mediante mamografía y exploración física, a las mujeres de 50 o más años de edad. (Harrison 2004)
     Enfermedades infecciosas profilaxis: Los organismos vivos como bacterias, virus, parásitos o partículas infecciosas llamadas priones invaden el cuerpo de un ser humano, un animal o una planta. Todos esos agentes son capaces de pasar de un individuo a otro por una gran variedad de rutas, provocando infecciones y enfermedades. Los ejemplos de enfermedades infecciosas son el sarampión, la varicela y la gripe, que están causadas por virus; las infecciones del tracto respiratorio superior, como los resfriados y las inflamaciones de garganta provocadas por las bacterias del género Streptococcus; y las enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis y la gonorrea, que están originadas por bacterias específicas. Ejemplos de infecciones potencialmente mortales son la meningitis, que está causada tanto por virus como por bacterias, y la difteria. (Diaz 2006)
     Un organismo infeccioso puede entrar en el cuerpo de varias maneras. Puede ser inhalado en forma de aerosol (como sucede con muchos virus causantes de resfriados y gripes); ingerido en aguas y alimentos contaminados (como el agente causal del cólera y las bacterias del género Salmonella); inyectado por un insecto hematófago (como los microorganismos responsables de la malaria y de la tripanosomiasis o enfermedad del sueño); o introducido en el cuerpo de una persona por el líquido corporal infectado de otra (como sucede con el virus de Ébola y con el virus de la inmunodeficiencia humana).
    En los países desarrollados se ha logrado controlar muchas enfermedades bacterianas y virales graves en gran medida gracias al uso de antibióticos para tratar las infecciones bacterianas, de vacunas que protegen contra las enfermedades bacterianas y virales y, más recientemente, de un número creciente de fármacos antivirales eficaces. Sin embargo, enfermedades como el sarampión, que ya no constituye una amenaza en los países ricos, siguen siendo un serio problema de salud pública en muchas áreas pobres de los países en vías de desarrollo, pues las complicaciones son comunes y graves en niños con una alimentación deficiente.   
     Todavía no se ha desarrollado ninguna vacuna eficaz contra la principal enfermedad parasitaria tropical, la malaria, aunque avances recientes hacen pensar que pronto será una realidad. Las personas que viajan a áreas con riesgo de infección disponen de un número cada vez mayor de fármacos preventivos profilácticos; los centros especializados en enfermedades tropicales aconsejan sobre la prescripción de esos fármacos. A finales de la década de 1970, mediante un programa de vacunación masiva llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud, se logró una erradicación total de la viruela, que fue durante siglos una de las enfermedades más dañinas del mundo.



     Vigilancia epidemiológica: El conjunto de actividades que permiten reunir la información indispensable para conocer en todo momento la conducta o historia natural de la enfermedad (o los problemas o eventos de salud), detectar o prever cualquier cambio que pueda ocurrir, con el fin de recomendar oportunamente las medidas indicadas que lleven a la prevención y el control de la enfermedad. . (Diaz 2006)
      Vigilancia es la recopilación, análisis, interpretación y difusión, en forma sistemática y constante, de datos específicos sobre eventos de salud-enfermedad en una población para utilizarlos en la planificación, ejecución y evaluación de la salud pública. La vigilancia es información analizada para la acción y su objetivo es obtener información actualizada y oportuna para ofrecer orientación técnica a quienes tienen responsabilidad de decidir acciones de prevención y control.
   Es una de las principales herramientas que se dispone en salud pública para establecer la ocurrencia, distribución y factores condicionantes en los procesos de salud-enfermedad-atención. Además abarca el desarrollo de intervenciones que modifiquen la problemática observada. También es la recolección sistemática, continua, oportuna y confiable de información relevante y necesaria sobre algunas condiciones de salud de la población.
     El análisis e interpretación de los datos debe proporcionar bases para la toma de decisiones y al mismo tiempo ser utilizada para su difusión. Existen diversos rubros relacionados con la salud en los cuales con frecuencia se elaboran indicadores. A continuación se citan algunos ejemplos de ellos en cada rubro:
      Indicadores de salud en la comunidad: Indicadores de política sanitaria: ejemplo de éste tipo de indicadores lo constituye la asignación de recursos, expresada como la proporción del producto nacional bruto invertido en actividades relacionadas con servicios de salud. La distribución de recursos con relación a población es otro indicador que puede ser expresado como la relación entre el número de camas de hospital, médicos u otro personal de salud y el número de habitantes en distintas regiones del país. según Seoanez (2007)
       Indicadores sociales y económicos: se pueden mencionar la tasa de crecimiento de la población, su producto geográfico bruto, la tasa de alfabetismo de adultos, indicadores de las condiciones de vivienda, de pobreza, de disponibilidad de alimentos. Las fuentes de información para elaborar estos indicadores suelen estar disponibles en instituciones relacionadas con seguridad social, políticas económicas y planificación y demográficas.
     Indicadores de prestación de salud (de actividad): Por ejemplo, la disponibilidad de servicios, su accesibilidad (en términos de recursos materiales), indicadores de calidad de la asistencia, indicadores de cobertura. Pueden ser desagregados por subgrupos de población de acuerdo a políticas de focalización de recursos en determinados grupos. Indicadores de cobertura: La cobertura se refiere al porcentaje de una población que efectivamente recibe atención en un período definido. Por ejemplo, la cobertura de vacunación BCG (Tuberculosis) en recién nacidos en 1998 fue de 96,1%.
     Indicadores del estado de salud: Estos indicadores son los más usados. Se pueden distinguir operacionalmente al menos cuatro tipos:
     Indicadores de mortalidad: Son ampliamente utilizados ya que la muerte es un fenómeno universal, ocurre una sola vez y se registra habitualmente en forma sistemática.
     Natalidad: en este rubro son importantes los indicadores que miden la capacidad de reproducción de una población. Existe una asociación positiva entre altas tasas de natalidad y nivel sanitario, socioeconómico y cultural. Son  importantes también, los indicadores que reflejan el estado de la salud materno-infantil, como por ejemplo, la tasa de bajo peso al nacer, la que requiere de un registro confiable de nacimientos (vivos o muertos o defunciones fetales).
     Morbilidad: son indicadores que intentan estimar el riesgo de enfermedad (carga de morbilidad), cuantificar su magnitud e impacto. Los eventos de enfermedad pueden no ser fáciles de definir y pueden prolongarse y repetirse en el tiempo, lo que plantea dificultades en la elaboración de indicadores de morbilidad.
    Calidad de vida: son indicadores generalmente compuestos que intentan objetivar un concepto complejo que considera aspectos como: capacidad funcional de las personas, expectativa de vida, y nivel de adaptación del sujeto  en relación con su medio. Son ejemplos sencillos de este tipo de mediciones la "calidad material de la vida" que se construye a partir de la mortalidad infantil, la expectativa de vida al nacer y la capacidad de leer y escribir
Ambiente: conjunto de elementos abióticos (energía solar, suelo, agua y aire) y bióticos (organismos vivos) que integran la delgada capa de la Tierra llamada biosfera, sustento y hogar de los seres vivos. (Ferrer 2005)
     Ambiente físico y biológico: la atmósfera, que protege a la Tierra del exceso de radiación ultravioleta y permite la existencia de vida es una mezcla gaseosa de nitrógeno, oxígeno, hidrógeno, dióxido de carbono, vapor de agua, otros elementos y compuestos, y partículas de polvo. Calentada por el Sol y la energía radiante de la Tierra, la atmósfera circula en torno al planeta y modifica las diferencias térmicas. Por lo que se refiere al agua, un 97% se encuentra en los océanos, un 2% es hielo y el 1% restante es el agua dulce de los ríos, los lagos, las aguas subterráneas y la humedad atmosférica y del suelo. (Ferrer 2005)
     El suelo es el delgado manto de materia que sustenta la vida terrestre. Es producto de la interacción del clima y del sustrato rocoso o roca madre, como las morrenas glaciares y las rocas sedimentarias, y de la vegetación. De todos ellos dependen los organismos vivos, incluyendo los seres humanos. Las plantas se sirven del agua, del dióxido de carbono y de la luz solar para convertir materias primas en carbohidratos por medio de la fotosíntesis; la vida animal, a su vez, depende de las plantas en una secuencia de vínculos interconectados conocida como red trófica.
     Durante su larga historia, la Tierra ha cambiado lentamente. La deriva continental (resultado de la tectónica de placas) separó las masas continentales, los océanos invadieron tierra firme y se retiraron de ella, y se alzaron y erosionaron montañas, depositando sedimentos a lo largo de las costas. Los climas se caldearon y enfriaron, y aparecieron y desaparecieron formas de vida al cambiar el medio ambiente. El más reciente de los acontecimientos medioambientales importantes en la historia de la Tierra se produjo en el cuaternario, durante el pleistoceno (entre 1,64 millones y 10.000 años atrás), llamado también periodo glacial. El clima subtropical desapareció y cambió la faz del hemisferio norte. Grandes capas de hielo avanzaron y se retiraron cuatro veces en América del Norte y tres en Europa, haciendo oscilar el clima de frío a templado, influyendo en la vida vegetal y animal y, en última instancia, dando lugar al clima que hoy conocemos. Nuestra era recibe, indistintamente, los nombres de reciente, postglacial y holoceno. Durante este tiempo el medio ambiente del planeta ha permanecido más o menos estable. (Ferrer 2005)
    Es importante resaltar que muchos de los virus y diversos agentes patógenos abundan y se optimizan según las condiciones climáticas. De allí la importancia de conocer el ambiente y como este se relaciona.
     Cadena epidemiológica: Esta se define como la secuencia de elementos que se articulan en la transmisión de un agente desde una fuente de infección aun huésped susceptible, es decir son los diferentes pasos que sigue el agente desde su habitad natural hasta el huésped y se ve fortalecido por la triada ecológica la cuales: agente-ambiente-huésped. (Martin y Perez 2009)
     Primer eslabón: agente causal, es un elemento, un ser vivo, cuya excesiva presencia o relativa ausencia puede producir una enfermedad. Tiene que estar presentar una cantidad de microorganismo para que se produzca la enfermedad y relativa ausencia pueden ser biológicos químicos y físicos.
     Agente biológicos: Bacterias o sus toxinas, virus, espiroquetas, rickettsias, parásitos animales (protozoarios y metazoarios) y vegetales (hongos y levaduras) u otros, para enfermedad transmisibles.
     Agentes químicos: Pesticidas, Aditivos de alimentos, Fármacos, Industriales.
     Segundo eslabon: Físicos: fuerza mecánica, calor, luz, radiaciones, ruidos. Suelo: es la fuente del agente causal puede ser (Hongos, protozoarios y esporas).
    Tercer eslabón: Puerta de salida: Es el mecanismo que utiliza el agente causal para salir de la fuente de infección, pueden ser: vía respiratoria  por secreción nasal o bucal.  Vía digestiva por heces.  Vía génito-Urinaria semen, orina, vaginal, todas las infecciones  de  Transmisión sexual.  Piel y mucosa solución de continuidad (sangre).
    Cuarto eslabón: Es la vía, la forma o medio que utiliza el agente para llegar desde la puerta de salida del reservorio, a la puerta de entrada del huésped y puede ser de dos maneras:
    Transmisión Directo: El agente infeccioso pasa de forma inmediata, del reservorio infectado hasta la puerta de entrada del huésped susceptible. Esta ocurre a través de los besos, el contacto sexual, rociado por micro gotas producto de estornudos y tos, La transmisión directa también incluye exposición de tejidos susceptibles a agentes micóticos, esporas de bacterias u otros parásitos situados en el suelo o en la vegetación.
    Transmisión Indirecta: El agente infeccioso utiliza un intermediario para llegar al huésped, puede ser un vehículo, un vector o por el aire. La transmisión por vehículo ocurre por contacto indirecto a través de objetos inanimados (fómites), tales como ropa de cama, juguetes, o instrumentos quirúrgicos, así como alimentos contaminados, agua, agujas mal esterilizadas. El agente puede multiplicarse o desarrollarse dentro del vehículo o sobre el, antes de ser introducido en el huésped.
     La  transmisión indirecta también  puede ocurrir por el aire, en esta clase de diseminación intervienen dos tipos de partículas: polvos y núcleos de gotitas. Polvos: son partículas de distinto tamaño que resultan de la nueva suspensión de partículas que se han depositado sobre pisos o ropa de la cama, así como partículas levantadas del suelo por el viento. Núcleos de gotitas: Son partículas muy pequeñas que representan el residuo desecado de gotitas. Pueden formarse de distintas formas. Una es por la evaporación de gotitas que han sido despedidas al aire por tos o estornudo.
     Transmisión por vector: Puede ser de dos maneras, la mecánica que consiste en que  el agente infeccioso es transportado por un artrópodo o roedor hasta un huésped susceptible de manera mecánica al ensuciar sus patas o su probóscide, en cuyo caso la multiplicación del agente en el vector no se produce.
      Transmisión biológica: El agente necesita hacer un ciclo de vida asexual dentro del vector para ser infectante, o sea se multiplica en el artrópodo antes de ser transmitido. Ejemplo: El plasmodio para que el mosquito Anopheles albimanus trasmisor de la fiebre amarilla.
    Quinto eslabón: Puerta de entrada, medio  por el cuales estas enfermedades hacen su ingreso para poder fácilmente hacer una transmisión hace el huésped susceptible puede ocurrir por varias vías.
    Sexto eslabón: Vía aérea, las enfermedades que utilizan esta puerta de salida son las de mayor difusión y la más difíciles de controlar (tuberculosis, influenza, sarampión) Génito-Urinaria: Estás enfermedades son propias de la sífilis, SIDA, gonorrea entre otras enfermedades de transmisión sexual.  Digestivas: propias de tifoidea, hepatitis AyE, cólera, amebiasis. Tegumentarias, estas son especialmente a través de contacto directo con lesiones superficiales, como en la varicela, herpes, zoster y sífilis. Por picaduras, mordeduras, perforación enfermedad de chagas, malaria, fiebre amarilla, hepatitis B.

     Triada ecológica: Es un proceso dinámico, dado que se da una fluctuación constante entre el estado de salud y la aparición de signos y síntomas, es decir, de enfermedad. El pasaje de un estado a otro, se debe a la ruptura del equilibrio existente entre los tres elementos responsables del estado de salud, que componen la triada ecológica. (Ferrer 2005)
    Agente: Es el factor que proveniente del ambiente o del propio individuo, por alteración, presencia o ausencia, se constituye en responsable de la presentación de la enfermedad.
    Huésped: es el individuo que aloja al agente y que por sus características biológicas, facilita el desarrollo de la enfermedad.
   Reservorio humano: En medicina, se entiende por reservorio cualquier animal vivo que proporcione subsistencia y alojamiento a cualquier agente infectivo para los seres humanos (virus, bacterias, hongos, protozoos y helmintos) en condiciones naturales. El agente albergado deberá estar vivo y ser transmisible. Para estar seguros de que un determinado animal es hospedador primario (reservorio) será necesario comprobar que la población del agente infectivo lo necesita para poder sobrevivir como especie. Para ello deberá permitir forzosamente que el reservorio viva el tiempo suficiente como para poder completar su ciclo vital, en su totalidad o en parte, dentro de él. Además, el reservorio debe ser abundante.
     En el caso de que el agente infeccioso sea transmitido de un reservorio a otro, por medio de un hospedador invertebrado (vector), será necesario un intenso contacto entre ambos. Por último, los agentes infecciosos aislados en los hospedadores reservorios deberán ser idénticos a los encontrados en los seres humanos. (Diaz 2006)
    Caso clínico: Esta sufriéndola enfermedad, el microscopio está alojado en su interior, se multiplica, se desarrollo, está en su hábitat
    Caso sub-clínico: Enfermo con síntomas vagos que pueden ser atribuibles a varias enfermedades, pero esta enfermo por lo tanto de alguna manera también se aísla, se sale del resto del grupo de personas.
       Portador: En el caso de que el agente infeccioso sea transmitido de un reservorio a otro, por medio de un hospedador invertebrado (vector), será necesario un intenso contacto entre ambos. Por último, los agentes infecciosos aislados en los hospedadores reservorios deberán ser idénticos a los encontrados en los seres humanos. (Martin y Perez 2009)
    

    
     Inmunología: Estudio del sistema inmunológico del organismo. Inicialmente era una rama de la medicina que estudiaba la defensa o resistencia frente a las infecciones, pero su campo de estudio se ha ampliado en el curso de las últimas cuatro décadas y ahora cubre todos los fenómenos y mecanismos que discriminan entre lo propio es decir, los mecanismos, moléculas, células y tejidos del cuerpo y todo lo que pertenece a ellos y lo ajeno, todo lo que procede de fuera del cuerpo, lo que le es extraño. En este último apartado se incluyen los microorganismos infecciosos (protozoos, hongos, bacterias, micoplasmas y virus), los parásitos, las toxinas y venenos de tamaño suficiente y composición apropiada, los tumores y las células neoplásicas, los trasplantes y las células o moléculas transfundidas de animales no idénticos genéticamente. (Milton 2006)
     Inmunoquímica: Es una rama de la inmunología que estudia el uso de técnicas bioquímicas y biofísicas para estudiar y utilizar anticuerpos. Los métodos inmunoquímicos, en particular los que utilizan anticuerpos monoclonales, se utilizan de manera generalizada en muchas ramas de la biología y la medicina. Ha  reconocido con la concesión del Premio Nobel a varios inmunólogos. Ya en 1901, von Behring recibió el Nobel por su trabajo sobre inmunoterapia, al que siguió en 1908 el concedido a Paul Ehrlich e Iliá Mechnikov. (Milton 2006)
     Otros laureados con el Nobel han sido Karl Landsteiner por el descubrimiento de los grupos sanguíneos; sir Frank Macfarlane Burnet y Peter Medawar por sus trabajos sobre la tolerancia a los trasplantes; Rodney Porter y Edelman por el descubrimiento de la estructura bioquímica de los anticuerpos; Rosalyn Yalow por el desarrollo de la técnica del radioinmunoensayo; Georges J. F. Köhler y César Milstein por el desarrollo de la técnica de los anticuerpos monoclonales; Niels Jerne por sus investigaciones sobre la función del sistema inmune; y Tonegawa Susumu por el descubrimiento de las bases genéticas de la diversidad de anticuerpos.
      La investigación actual es variada, pero se interesa por el estudio de la función de las citoquinas y sus receptores en la modulación de la respuesta inmunitaria y por la clasificación de las diversas funciones de los distintos tipos de leucocitos. La identificación de subtipos de linfocitos T (por ejemplo, las poblaciones de células T helper llamadas TH1 y TH2) que dirigen las respuestas humoral y celular y hacen que madure de distintas formas segregando diferentes citoquinas y otras sustancias está contribuyendo a conocer mejor el control del sistema inmune.
     El perfeccionamiento de los métodos de producción de anticuerpos monoclonales, incluyendo el uso de la tecnología de ADN recombinante, ha aumentado el potencial de los métodos inmunoquímicos. Se espera que la intensa actividad en el campo del diseño y la producción de vacunas, comprendido el desarrollo de vacunas de ADN, culmine en la elaboración de vacunas mejores y más inocuas para la prevención de un amplio espectro de enfermedades infecciosas y de otro tipo.02
     Inmunidad: Los procesos inmunológicos son normalmente beneficiosos. Pero el desarrollo de formas de inmunidad inadecuadas puede causar enfermedades o, al menos, efectos clínicos adversos. La degradación de la tolerancia a lo propio puede causar enfermedades autoinmunitarias, como la artritis reumatoide, la cirrosis biliar primaria, el lupus eritematoso sistémico, la tiroiditis de Hashimoto, la miastenia gravis o la diabetes insulinodependiente. La producción de anticuerpos contra los espermatozoides puede causar esterilidad en la mujer. La reactividad inmunitaria excesiva (hipersensibilidad) puede causar trastornos como anafilaxis, alergia o asma. (Milton 2006)
    Sistema inmunitario: El sistema inmune adquirido es capaz de producir anticuerpos y células T que identifican un número muy grande de moléculas distintas con una especificidad notable. Se ha estimado que los mamíferos pueden producir cerca de un millón de anticuerpos distintos y el mecanismo capaz de lograr esta generación de diversidad ha sido objeto prioritario de la investigación inmunológica. (Milton 2006)
     Se sabe también que pueden producirse anticuerpos contra sustancias sintéticas que no se encuentran en la naturaleza. Las primeras teorías que han tratado de explicar esta diversidad consideraron que la base de la especificidad era un proceso de ‘enseñanza’ que incorporaba un ‘ajuste inducido’ de anticuerpos con antígenos.
      Esta teoría se ha abandonado en buena parte, pues no se ha imaginado ni descubierto ninguna base biológica convincente que la apoye. Ahora se sabe que las inmunoglobulinas se producen mediante reorganización y unión de varios genes y que durante el desarrollo de la inmunidad adquirida se produce mutación somática de material genético. Esto afecta sobre todo a las porciones muy variables de la proteína inmunoglobulina que conforma el punto de identificación del antígeno.
     Estos procesos desempeñan una importante función en la generación de diversidad y especificidad del sistema inmune. El desarrollo de inmunidad humoral supone la interacción de antígenos con moléculas IgM o IgD presentes en la superficie de las células B. Esto inicia la activación de las células B que, si disponen de ayuda suficiente de las células T y otros sistemas, determina la maduración de la respuesta y la secreción de los anticuerpos adecuados. Esta idea la propuso el inmunólogo alemán Paul Ehrlich varias décadas antes de que la experimentación la demostrase. Las células T interaccionan con antígenos por medio de receptores de las células T que presentan similitudes estructurales con las inmunoglobulinas. 
     Respuesta inmunitaria: Casi todos los animales son capaces de organizar una respuesta defensiva contra sustancias ajenas; esto es lo que se llama respuesta inmunitaria. El estudio del desarrollo natural de los mecanismos que intervienen en la respuesta inmunitaria es el objeto principal de la inmunología y la investigación inmunológica. Las respuestas inmunitarias se clasifican en innatas las que ocurren sin exposición previa a la sustancia, el organismo o el tejido ajenos)y adquiridas las que requieren exposición previa al material ajeno. (Muñoz y Villa 2013) 
    Inmunidad innata: Los animales tienen barreras y sustancias naturales que ayudan a evitar las infecciones por microorganismos y parásitos. La piel y las secreciones mucosas actúan como barreras y las enzimas proteolíticas (enzimas digestivas que escinden las proteínas) presentes en los líquidos orgánicos destruyen algunos organismos invasores. Además de esto, hay células con funciones inmunes innatas que responden rápidamente a los organismos invasores y los destruyen. (Muñoz y Villa 2013)
     Es el sitio donde maduran los linfocitos B y donde se encuentra la célula madre pluripotencial que dará origena los distintos linajes celulares de la hematopoyesis.
     Inmunidad adquirida: La respuesta defensiva llevada a cabo por el sistema inmunológico o inmunitario frente a las sustancias extrañas recibe el nombre de respuesta inmunitaria. Las respuestas inmunitarias se clasifican en innatas las que ocurren sin exposición previa a la sustancia ajena y adquiridas o específicas (as que requieren exposición previa al material ajeno. (Muñoz y Villa 2013)
     La capacidad para responder específicamente frente a lo ajeno se adquiere por interacción con los antígenos (sustancias extrañas potencialmente peligrosas para el organismo) presentes en tales organismos. Los animales invertebrados tienen poca o ninguna capacidad para responder de manera genuinamente específica; la inmunidad adquirida alcanza su máximo desarrollo en aves y mamíferos. Los anfibios y peces presentan cierta capacidad inmunitaria adquirida y los vertebrados primitivos, como la lamprea, son capaces de responder a ciertos antígenos, aunque la respuesta suele ser débil y relativamente simple.
     La inmunidad adquirida se basa en la actividad de dos sistemas: humoral y de mediación celular. La inmunidad humoral está mediada por proteínas solubles llamadas inmunoglobulinas o anticuerpos.
     Control del desarrollo de la inmunidad adquirida: El sistema inmune adquirido está sujeto a un control riguroso. Los linfocitos B que segregan anticuerpos están fuertemente influenciados por las células T que pueden ayudar a la respuesta o suprimirla. (Muñoz y Villa 2013) Estas células T segregan citoquinas y otras moléculas potentes y biológicamente activas que realzan o inhiben la activación, maduración y capacidad para segregar inmunoglobulinas apropiadas de las células B. Estas células B (y células de otros tipos) también segregan citoquinas que modulan la inmunidad. En particular, las interleuquinas 1, 2, 4, 6, 10, 12, 13, 14, 15 y 16, el interferón g y el factor de crecimiento β transformador influyen en el desarrollo y la modulación de la respuesta inmunitaria adquirida. IL-12 es un potente estimulador de las células killer.
     Inflamación: en medicina, reacción del organismo frente a una infección o lesión de los tejidos. Rakel (2009). La zona afectada se torna roja y caliente debido a un aumento del flujo de sangre; se produce tumefacción e hipersensibilidad como resultado de la infiltración de los tejidos locales por líquidos, lo que origina un aumento de la tensión de la piel. En el dolor local también participan ciertas sustancias químicas producidas por el organismo. Dentro del área inflamada se acumulan células especiales del sistema inmune como leucocitos, macrófagos y linfocitos. Los leucocitos destruyen el tejido dañado y emiten señales a los macrófagos quienes ingieren y digieren las sustancias extrañas y el tejido muerto. En algunas enfermedades este proceso puede tener carácter destructivo para el huésped. El tratamiento depende de la causa de la inflamación.
     Fiebre: Una de las más importantes respuestas del cuerpo a la invasión microbiana es la fiebre, que es una anormal elevación de la temperatura del cuerpo. En humanos, la temperatura media diaria es 37° C. Esta temperatura constante está controlada por el hipotálamo. Durante la infección ciertas sustancias afectan al hipotálamo desregulándolo. Algunas de estas sustancias son las endotoxinas de las bacterias Gram (-). Por ejemplo, 2 nanogramos por kilogramo de peso corporal de la endotoxina de Salmonella typhi (que causa la fiebre tifoidea) puede resultar en una fiebre de 43° C.  (Rakel 2009)
      Otras sustancias que causan fiebre son los pirógenos endógenos, producidos por los fagocitos y presentes en los exudados inflamatorios y el plasma durante la enfermedad. La fiebre se mantiene hasta que la endotoxina o el pirógeno endógeno se eliminan, momento en el cual el hipotálamo vuelve a regularla a 37° C. La respuesta inmune del cuerpo a una infección también puede causar fiebre. Las altas temperaturas alcanzadas durante los procesos febriles se cree que inhiben o destruyen los microorganismos infecciosos. Sin embargo, sólo los microorganismos patógenos que causan gonorrea y sífilis son destruidos por las temperaturas febriles.
     En la mayor parte de los casos clínicos, las altas temperaturas necesarias para matar a los microorganismos raramente se alcanzan. Además, los pacientes empiezan a estar desorientados o irracionales (delirar) a 43,3° C, entrando en coma por encima de esta temperatura. La muerte ocurre si la temperatura corporal alcanza los 45° C o la temperatura del cerebro llega a 40,5° C. Esto significa que hay pocas evidencias de que la fiebre mate a los microorganismos
     Componentes del sistema inmunitario: según (Muñoz y Villa 2013) comprende los siguientes
     Antígeno: Cualquier sustancia que, introducida en el organismo, induce a la producción de anticuerpos. Pueden penetrar en el organismo a través del tracto respiratorio, el tracto digestivo o la piel. Los antígenos más frecuentes son proteínas como las que se encuentran en ciertos componentes de virus y bacterias.
     Anticuerpo: Cualquiera de las de cerca de un millón de tipos de moléculas proteicas que producen más células denominadas linfocitos, y cuyo papel principal es actuar como defensas contra la invasión de sustancias extrañas. Los anticuerpos, que son un componente importante del sistema inmunológico, están en todos los vertebrados, en la fracción de la sangre llamada gammaglobulina.
    La síntesis, o elaboración, de los anticuerpos se inicia cuando una sustancia extraña, denominada antígeno, penetra en el organismo. Los linfocitos responden a ella produciendo un anticuerpo con una disposición molecular que encaja con la forma de las moléculas superficiales de la sustancia, lo que permite que el anticuerpo se combine con ella. Los antígenos habituales son los componentes proteicos de bacterias y virus. Estos antígenos pueden penetrar en el organismo en el curso de una infección o introduciéndose de forma deliberada mediante vacunas para estimular la producción de anticuerpos.
    La unión de los anticuerpos con la superficie de bacterias, virus o toxinas neutraliza y elimina estas sustancias dañinas de cualquiera de estas tres formas (o por combinación de las tres): 1) por inactivación directa, 2) permitiendo que otras células sanguíneas las engloben y destruyan y/o 3) debilitando su superficie y haciéndolas vulnerables a la destrucción por otras proteínas sanguíneas (grupo denominado complemento).
     Los animales carecen de anticuerpos específicos para sustancias a las que no han sido expuestos, pero son capaces de producir suficientes tipos distintos de anticuerpos como para adaptarse a la disposición molecular de cualquier sustancia extraña con la que podrían enfrentarse. En enfermedades como la esclerosis múltiple y el lupus eritematoso sistémico, el organismo produce anticuerpos contra los componentes normales de los tejidos. En ocasiones los virus pueden alterar los mecanismos inmunitarios.
       Las cinco clases conocidas de anticuerpos se distinguen por las letras M, G, E, A, y D, precedidas todas por la abreviatura Ig de inmunoglobulina, otra forma de denominar los anticuerpos. La IgM es el primer anticuerpo elaborado por los recién nacidos y el primero que aparece durante una infección. La IgG es el anticuerpo que predomina en el suero, y se produce principalmente cuando hay una segunda exposición a un antígeno. La IgE se asocia con alergias. La IgA se encuentra en la saliva y la leche materna. El papel que desempeña la IgD es desconocido.
    En la sangre de quienes sufren una forma de tumor maligno denominado mieloma múltiple se encuentra una concentración elevada de un tipo de anticuerpo. En la década de 1970 los científicos descubrieron cómo fusionar estas células del mieloma con linfocitos procedentes de tejidos que habían sido expuestos a un antígeno. Las células híbridas resultantes (hibridomas) producían grandes cantidades de anticuerpos de un tipo específico (clones), que se denominaron anticuerpos monoclonales.   
     Mediante la selección del hibridoma apropiado, los científicos obtienen anticuerpos puros que se combinan con cualquier sustancia extraña elegida. El empleo de anticuerpos monoclonales se ha convertido en una herramienta de gran valor en biología y medicina, ya que es posible combinar líneas puras de anticuerpo, y por lo tanto marcar o identificar, con las sustancias que componen las células y los tejidos. En la actualidad se investiga el uso de anticuerpos monoclonales para inmunización, para tipificar tejidos utilizados en trasplantes (al igual que hoy se tipifica la sangre en las trasfusiones), y para dirigir fármacos a zonas específicas del organismo.
    Complejo antigeno-anticuerpo: Los anticuerpos se enlazan específicamente con organismos y sustancias ajenos. (Muñoz y Villa 2013). Esto determina con frecuencia la inactivación de propiedades indeseables. Los complejos antígeno-anticuerpo se eliminan del cuerpo mediante diversos procesos y los microorganismos recubiertos de anticuerpos son particularmente sensibles a la fagocitosis por parte de los macrófagos y otras células. Después de interaccionar con un antígeno, los anticuerpos activan una gama de mecanismos inmunobiológicos que protegen frente a las infecciones y otros efectos indeseables.
     Sistema de complemento: está constituido por moléculas implicadas principalmente en la defensa frente a infecciones y células tumorales. Parte de los factores del complemento potencian la inflamación y la fagocitosis y actúan produciendo la lisis de células y microorganismos. El complemento es especialmente importante frente a gérmenes gram negativos que pueden ser directamente lisados  por  anticuerpos y complemento. (Muñoz y Villa 2013)
     La mayor parte de los factores del complemento son proteínas plasmáticas y una pequeña proporción de ellos son proteínas de membrana . Muchos de los componentes del complemento (C2, C3, C4, C6, C7, C8, Factor B y Factor I) son polimórficos, es decir que existen diferentes formas alélicas que se expresan con distintas  frecuencias en poblaciones o razas.
      El hepatocito es el principal productor de factores del complemento. No obstante, por ejemplo los componentes de C1 son sintetizados por las células epiteliales del intestino y del sistema genito-urinario y los adipocitos sintetizan factor D. Se ha observado que los macrófagos activados producen algunos factores del complemento; sin embargo, esto solo tiene importancia, en el foco inflamatorio. Las citocinas inflamatorias (IL1, IL6 y TNF) e IFN-gamma incrementan la síntesis de algunos factores del complemento en el hígado
    Linfocito: Grupo especial de glóbulos blancos; son las células de la sangre que intervienen en los mecanismos de defensa y en las reacciones inmunitarias del organismo. Muñoz y Villa (2013). Los linfocitos participan en la lucha contra los microorganismos extraños y los tumores. También son responsables del fenómeno del rechazo de los órganos trasplantados. Hay dos grandes categorías de linfocitos: B y T. Los linfocitos B, que representan entre el 10 y el 20% de la población total, circulan en la sangre y se transforman en plasmocitos productores de anticuerpos en caso de infección. Son responsables de la inmunidad humoral.
     Los linfocitos T: Se dividen a su vez en dos grupos que desempeñan funciones distintas: los linfocitos T killers (células asesinas o supresoras) son activados por células anormales (tumorales o infectadas por virus); se fijan a estas células y liberan sustancias tóxicas (linfoquinas) para destruirlas. Los linfocitos T helpers (cooperadores) estimulan la actividad de los T killers e intervienen en otros aspectos variados de la reacción inmunitaria. El VIH, virus responsable del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), destruye estas categorías de linfocitos y, por tanto, debilita el sistema inmunológico.
     Timo: es un órgano bilobulado y es el sitio donde maduran los linfocitos T. Se ubica en el interior del mediastino superior. Se divide en corteza (cubierta en gran cantidad portimocitos/linfocitos inmaduros) y zona medular. (Muñoz y Villa 2013)
    Órganos linfoides primarios: medula ósea, es el sitio donde maduran los linfocitos B y donde se encuentra la célula madre pluripotencial que dará origen a los distintos linajes celulares de la hematopoyesis. Timo es un órgano bilobulado y es el sitio donde maduran los linfocitos T. Se ubica en el interior del mediastino superior. Se divide en corteza (cubierta en gran cantidad por timocitos/linfocitos inmaduros) y zona medular. (Muñoz y Villa 2013)

     Monocitos y leucocitos: monocitos (especialmente macrófagos) y leucocitos polimorfonucleados. Ambas son capaces de ingerir microorganismos por fagocitosis y destruirlos. También sintetizan y segregan muchas sustancias, entre ellas citoquinas y enzimas, que protegen frente a las infecciones y estimulan el desarrollo de la respuesta inmunitaria. Los leucocitos polimorfonucleados circulan con la sangre, pero se pueden dirigir rápidamente a los tejidos como respuesta a estímulos provocados por organismos y sustancias extraños. Los monocitos circulantes también migran de la sangre a los tejidos, mientras que los macrófagos suelen estar presentes en todos los tejidos del cuerpo.
     Los animales primitivos, al igual que las especies superiores, pueden generar respuestas inmunes innatas; los primeros trabajos del inmunólogo ruso Mechnikov demostraron que las larvas de estrella de mar pueden responder a materiales extraños mediante mecanismos mediados por macrófagos. La respuesta inflamatoria que con frecuencia acompaña a la respuesta inmune es también importante en la defensa contra las infecciones o en la protección frente a materiales indeseables; inducen esta inflamación células del sistema inmune y de otros sistemas.
     El sistema de complemento constituye asimismo una protección importante frente a algunos microorganismos y puede formar parte de la inmunidad innata. La inmunidad innata es relativamente inespecífica, aunque casi siempre discrimina con claridad entre lo propio y lo ajeno. Reacciona rápidamente y constituye una primera línea de defensa contra la invasión no deseada y la infección.
     Autoinmunidad: es la falta de un organismo para reconocer sus componentes propios como parte de ellos, lo que permite una respuesta inmune contra sus propias células y tejidos. Cualquier enfermedad que resulta de tal respuesta inmune aberrante que se denomina una enfermedad autoinmune (enfermedad de graves, diabetes mellitus tipo 1, artritis reumatoide). (Muñoz y Villa 2013)
     La respuesta inmunitaria insuficiente es característica de un grupo de enfermedades conocidas como inmunodeficiencias. Estas patologías afectan a la inmunidad innata o adquirida y a las respuestas humorales o celulares. También varían en cuanto a su gravedad. La agammaglobulinemia congénita de Bruton deteriora gravemente la capacidad de producción de inmunoglobulinas. La inmunodeficiencia variable común es la enfermedad de este tipo más frecuente y consiste en un defecto de la función de las células B que les impide segregar anticuerpos.
  
   Los síndromes de DiGeorge y Nezelof son defectos del desarrollo de las células T. La combinación de varias inmunodeficiencias provoca la incapacidad total de organizar respuestas inmunitarias humorales y celulares. La base de estas afecciones suele ser genética, pero en varios casos el origen es incierto.
    Otras inmunodeficiencias se deben a la acción de virus. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es consecuencia de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que destruye las células T CD4-positivas y provoca una inmunosupresión grave. Los trastornos por inmunosupresión impiden responder a las infecciones y, en algunos casos, al crecimiento espontáneo de tumores. El resultado último es con frecuencia una enfermedad grave o la muerte.
     Inmunogeno: La respuesta inmune adaptativa se produce como consecuencia de la exposición a  moléculas extrañas. Estas sustancias extrañas se definen del siguiente modo: inmunógeno, sustancia que induce la respuesta inmune adaptativa. (Muñoz y Villa 2013) 
     Características de los inmunógenos: Para que una sustancia sea inmunogénica debe tener las siguientes características: Ser extraña, peso molecular alto,  complejidad química, estructura, poderse degradar a péptidos que interaccionen con las proteínas del CMH. El organismo normalmente no responden frente a lo propio; esta es la es la primera condición para que un compuesto sea inmunogénico. Cuanto más extraña sea la sustancia (más distancia génica) mayor será su inmunogenicidad. Las sustancias necesitan un peso molecular mínimo para ser inmunogénicas; 5-6  KDa se consideran el peso mínimo para la inmunogenicidad y esta aumenta en función del peso molecular. (Muñoz y Villa 2013)
   Determinantes antigénicos: Son cada uno de los sitios discretos de una macromolécula que son reconocidos individualmente por un anticuerpo específico o por un TCR específico. Son las regiones inmunológicamente activas de un inmunógeno (las que se unen de hecho a un receptor de linfocitos o a un Ac libre). Por lo tanto, a partir de ahora habremos de acostumbrarnos a pensar en los antígenos como estructuras complejas que suelen constar de varios tipos de epitopos, cada uno de ellos capaz de unirse con un Ac o un TCR específico diferente. En este sentido, las macromoléculas son antígenos multivalentes, con muchos tipos de determinantes antigénicos distintos. (Muñoz y Villa 2013)
  Inmunoglobulina: Los mamíferos producen cinco clases diferentes de moléculas de inmunoglobulina llamadas G, M, A, D y E. Partes de la estructura de estas moléculas proteicas globulares relativamente grandes consisten en secuencias cortas situadas muy cerca de la superficie de la molécula que interaccionan específicamente con el antígeno. Otras partes de las moléculas de anticuerpo actúan como intermediarias en funciones inmunológicas como la interacción de activación del complemento con macrófagos y otras células. (Dowened 2011)
     Todas las clases de inmunoglobulinas están presentes en la sangre, pero la inmunoglobulina G (IgG) es la clase dominante y además es una importante proteína sérica (el suero de los seres humanos normales contiene entre 8 y 16 mg/ml de IgG). Los anticuerpos IgM se inducen en la sangre en las primeras fases de la respuesta inmunitaria y los IgA se segregan en los fluidos gástricos y pulmonares, en el sudor y en la saliva. La IgE media las respuestas anafiláctica (liberadora de histamina) y alérgica y puede ser importante en la protección frente a los parásitos. La función de la IgD circulante no se conoce bien. Las inmunoglobulinas las producen y segregan los linfocitos B.
       Órganos linfoides periféricos:
     Bazo: Es un órgano linfático secundario que interviene en el desarrollo de respuestas inmunitarias a Ac en el torrente sanguíneo. Se encuentra ubicado por debajo del diafragma en el lado izquierdo del abdomen, pesa alrededor de 150 g y está recubierto por una cásula delgada de tejido conectivo. Se distinguen la pulpa roja (posee macrófagos y eritrocitos defectuosos o envejecidos que serán destruidos) y la pulpa blanca posee linfocitos. (Dowened 2011)
     Ganglios Linfáticos: El agua y los solutos de bajo peso molecular del plasma, se filtran a través de los vasos sanguíneos al espacio intersticial, y originan el líquido intersticial rico en nutrientes que bañan las células. A este líquido también se le llama linfa. Los ganglios están distribuidos a lo largo de la vasculatura linfática y tienen un tamaño de 1 a 25 mm de diámetro. Ahí es donde se activan las respuestas inmunitarias. (Dowened 2011)
     Tejido Linfoide: asociado a mucosas (digestiva, respiratoria, urogenital): Son la puerta de entrada de la mayor parte de los patógenos. Asociado a piel: La epidermis y la dermis se encuentran pobladas por linfocitos que en condiciones normales se llaman folículos linfoides. (Dowened 2011)
     Amígdalas: son agregados nodulares de macrófagos y tejido linfoide ubicados por debajo del paladar blando. Carecen de cápsula y vasos linfáticos pero poseen folículos linfoides poblados de linfocitos B rodeados de regiones que poseen linfocitos T. Su función esencial es la defensa contra los patógenos que ingresas a través de las vías nasal y bucal. (Dowened 2011)
    Los linfocitos B y T: son células especializadas que participan en la respuesta inmunitaria adquirida. Tanto los linfocitos T como los B tienen la capacidad de recordar, desde el punto de vista bioquímico, una exposición previa a un antígeno específico, de manera que si la exposición es repetida puede producirse una destrucción más eficaz del antígeno.
     Mecanismos efectores de la inmunidad celular: la inmunidad celular recibe este nombre debido a que sus mediadores son células, a diferencia de la inmunidad humoral cuyos mediadores son moléculas. Las células T o linfocitos T, son losprincipales efectores de la inmunidad celular. Estos se encargan básicamente de erradicar a los microorganismos intracelulares. Existen dos subpoblaciones de linfocitos T, los T colaboradores o helper(CD4+) y los T citolíticos o citotóxicos (CD8+). A su vez, los LTh (linfocitos T helper), se subdividen en TH1 y TH2.
     Este tipo celular reconoce a los péptidos antigénicos de los microorganismos intracelulares, cuando se expresan en la superficie de la célula huésped asociados a moléculas del MHC I o MHC II, de acuerdo a quien sea el Linfocito T efector, CD4+ o CD8+ respectivamente. Reconocimiento del antígeno por los Linfocitos T . Para que la respuesta celular se lleve a cabo, los linfocitos T inactivos o “vírgenes” deben madurar a células efectoras. Ese paso se produce cuando las células T reconocen a los antígenos.
     Los linfocitos T por si solos no son capaces de identificar a los antígenos extraños, necesitan que estos les sean “presentados”. Para cumplir esta función de gran importancia el sistema inmunológico consta de un grupo de células denominadas “Células presentadoras de antígenos” o APC (Antigen-presenting cells), dentro de las cuales se incluyen a los: macrófagos, linfocitos B, células dendríticas y células de Langherans
     Inmunoregulacion: Control de las funciones de respuesta inmunológica, como en el caso de la manipulación de los circuitos de linfocitos supresores y antisupresores. (Dowened 2011)
     Presentación del antígeno y antígenos del complejo mayor de histocompatibilidad: Casi todas las células animales (salvo los eritrocitos de mamíferos) expresan en su superficie moléculas activamente identificadas como ajenas por otros individuos genéticamente no idénticos. Dowened (2011). Estos principales antígenos de histocompatibilidad presentan una similitud estructural considerable con las inmunoglobulinas y las proteínas receptoras de las células T. Desempeñan una función importante, aunque no exclusiva, en el rechazo de los trasplantes y en algunas reacciones a la transfusión.
    También intervienen de manera fundamental en la ‘presentación’ de los antígenos procesados a los linfocitos T, especialmente importante en el desarrollo de respuestas inmunitarias. Las células presentadoras de antígenos, como los macrófagos, las células dendríticas y los linfocitos B, procesan los antígenos por degradación (mediada por enzimas) y presentan los péptidos resultantes, enlazados a los surcos de las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH), para responder a las células T (véase Grupos de histocompatibilidad). El tipo de las moléculas CMH y su capacidad para presentar antígenos influye sustancialmente en la potencia y la naturaleza de la respuesta inmunitaria evocada.
     Sistema de complemento, activación y desactivación: Activación del  complemento, en la activación del complemento se pone en marcha una serie de reacciones consecutivas en cascada, de tal forma que a partir de cada una de ellas se genera un producto activo que además de determinar que la reacción consecutiva prosiga, puede tener diferentes acciones biológicas importantes en la defensa del organismo.  Algunos de los factores del complemento son enzimas con carácter proteolítico, de tal forma que durante el proceso de activación, algunas moléculas son rotas en fragmentos a los que para identificarlos se les añade letras minúsculas (Ej. C3a, C3b). Estos fragmentos poseen importanes funciones biológicas y son mediadores de la inflamación.
     La activación del complemento puede iniciarse por dos vías: la vía clásica y la vía alternativa. La vía clásica se activa por la unión antígeno-anticuerpo, mientras que la vía alternativa se activa por productos bacterianos. En ambas vías el factor C5 se transforma en C5b lo que permite, en uno y otro caso, poder entrar en la vía terminal o lítica que conduce a la lisis celular o bacteriana
     Una vez producida la activación del complemento, toda la serie de reacciones subsiguientes se llevan a cabo por un proceso multiplicador, de tal forma que, aunque la activación comienza por un número limitado de moléculas, son muchos los factores con actividad biológica que aparecen en el curso de las reacciones. La acción de las moléculas puede ser local, en el sitio de su producción, pero también puede ejercerse a distancia por dispersión a otras zonas. Un esquema general de las reacciones del complemento en su conjunto es complejo.
     Vía alternativa: Esta vía es más antigua desde el punto de vista evolutivo que la clásica, diferenciándose además de ésta en que la vía alternativa no necesita anticuerpos para activarse, por lo que es un mecanismo de defensa importante en los estadios iníciales de la infección cuando todavía no se han sintetizado cantidades importantes de anticuerpos. Funciona de forma continua a un bajo nivel y solo en presencia de determinados factores se amplifica. Por ello, podemos distinguir dos situaciones para la vía alternativa: en estado de reposo y en estado de activación.
     La vía alternativa en estado de reposo: en condiciones normales, en el plasma, el factor C3 se escinde continuamente y de forma lenta, en un proceso que se denomina marcapasos de C3, dando lugar a C3b y quedando así su enlace tioester interno  expuesto. Si no se une a la superficie de algún microorganismo C3b permanece en fase fluida y se combina con una molécula de agua, quedando así su enlace tioester hidrolizado y el C3b inactivo.  El factor B es equivalente al factor C2 de la vía clásica.

     El factor D circula en la sangre de forma activada aunque no es perjudicial para el organismo, debido a su baja concentración. Este factor tiene actividad esterasa de tipo serina y uniéndose al complejo C3bB rompe a B en una pequeña fracción, Ba, que se libera y en una de mayor peso molecular, Bb, que se mantiene unida al complejo (C3bBb). Este complejo, que permanece en la fase fluida, tiene actividad convertasa de C3 de la vía alternativa, es decir que puede degradar a C3 en dos fracciones: C3a y C3b, radicando la actividad proteolítica del complejo en la molécula Bb.
     El factor C3b puede unirse covalentemente mediante enlace éster o amida a las membranas celulares  incluso a las propias, captando más factor B y amplificando el proceso, lo que permitiría la entrada en la vía lítica. No obstante, en condiciones normales o de reposo, esto no ocurre ya que C3b tiene una vida media muy corta. Por otra parte, los sistemas de regulación que se comentarán más abajo mantienen en un bajo nivel el funcionamiento de este circuito. 
     Amplificación de la vía alternativa: Cuando C3b se une a las membranas de bacterias, hongos y parásitos, los mecanismos de regulación que bloquean la amplificación en el estado de reposo no funcionan. El factor C3b sobre estas membranas capta factor B formando el complejo C3bB sobre el que actúa el factor D liberando Ba y quedando el complejo C3bBb que tiene actividad convertasa de C3, siendo Bb la molécula responsable de la actividad proteolítica. Esa convertasa libera más factor C3b que al formar C3bBb3b retroalimenta el circuito y consigue su amplificación. 
     El complejo C3bBb3b además puede actuar sobre C5 (C3bBb3b es la convertasa de C5 de la vía alternativa) e iniciar la vía lítica que lleva a la lisis de los gérmenes. C3b puede unirse a receptores en la membrana de los fagocitos lo que favorece la fagocitosis. Por otra parte el fragmento C3a, por su actividad de anafilotoxina, activa mastocitos y basófilos, induciendo la liberación de mediadores químicos por parte de estas células, lo que potencia  la inflamación.
     La properdina (P) es una proteína constituida por 4 subunidades aparentemente idénticas asociadas entre sí de manera no covalente. Este factor se une al complejo C3bBb, que es lábil, dando lugar a C3bBbP que es más estable lo que contribuye a la amplificación. También puede amplificar la vía alternativa el factor C3b generado en la vía clásica, suponiendo este fenómeno un mecanismo de conexión entre ambas vías
      El veneno de cobra contiene un factor (CVF, cobra venenom factor) que actúa de forma semejante a C3b formando un complejo muy estable CVFBb que puede liberar grandes cantidades de C3b y producir, por agotamiento, una deplección de C3 del plasma.
    Vía  clásica: se inicia tras  la unión Ag‑Ac y siempre que el anticuerpo que participe en ello sea del tipo IgM o IgG de las clases IgG1, IgG2 o IgG3. Los anticuerpos solubles o libres no activan el complemento, solo se activa este sistema cuando se forman complejos antígeno-anticuerpo (Ag-Ac). En el caso de la IgG, que es una Ig monomérica, se necesitan al menos dos complejos Ag-Ac cercanos para que las fracciones Fc de la IgG unan y activen el factor C1. En el caso de la IgM, al ser una molécula pentamérica, solo es necesario un complejo Ag-Ac. La unión de la Ig al antígeno, induce un cambio conformacional en los dominios de la región Fc que permite la unión del factor C1. 
     Factor C1, el factor C1 está compuesto por tres subunidades proteicas (q, r y s), que en el momento de la activación del complemento se unen entre sí por enlaces dependientes del Ca++ formando un complejo constituido con una unidad de C1q, 2 de C1r y 2 de C1s (C1qr2s2). La molécula C1q es una proteína con dos partes bien diferenciadas, globular y fibrilar. Parece ser que en las porciones globulares se encuentran los sitios de combinación con el anticuerpo con los que se une  solo cuando éste está unido al Ag.
     Las porciones fibrilares poseen una estructura química que guarda similitud con el colágeno, con gran cantidad de aminoácidos hidroxilados que unen disacáridos de glucosa y galactosa. El  complejo molecular C1q está integrado por 18 cadenas polipeptídicas organizadas en seis subunidades idénticas. Activación de C1, la subunidad C1q se fija al anticuerpo en los sitios de unión que son el dominio CH2 de la IgG y el CH3 y/o CH4 de la IgM). Este fenómeno es el primero que ocurre en la activación mediada por anticuerpos de la vía clásica del complemento y es el que pone en marcha la cascada de reacciones subsiguientes.
     El fragmento C1q va a activar a las dos subunidades C1r, que actuará sobre las dos C1s que, entonces, adquieren actividad de esterasa de tipo serina, responsable de iniciar las fases siguientes. Para que se produzca la activación de C1q, éste debe estar unido por su región globular al menos a dos dominios de distinta fracción Fc. Esto implica que los anticuerpos, para activar al complemento, han de encontrarse con la disposición espacial apropiada que permita a C1q acoplarse a varios de ellos al mismo tiempo (complejos Ag-Ac dispersos sobre una  superficie celular pueden no llegar a activar el complemento).
     C1q, por otra parte, solo se une a inmunoglobulinas cuando éstas, a su vez, se encuentran unidas a sus antígenos y éstos están integrados en una misma superficie (membrana celular). Este concepto es importante para comprender por qué complejos antígeno-anticuerpo solubles no conectados con membranas, pueden convivir en el suero con los factores del complemento sin llegar a activarlos y que, por el contrario, si se activan cuando tales complejos quedan  atrapados sobre algún tejido, originando, en este caso, un proceso inflamatorio localizado.
     La activación de C1q provoca que una molécula de C1r del complejo C1qr2s2 pierda por autocatálisis un trozo de bajo peso molecular, quedando activada. Esta molécula, a su vez, activa a la otra molécula de C1r. Las dos moléculas de C1r atacan a las dos moléculas de C1s liberando sendos trozos de bajo peso molecular y dejando expuestos sus dominios catalíticos.
     La MBP (mannose-binding protein) es una molécula del grupo de las colectinas (proteínas con colas de colágeno y dominios globulares de tipo lectina). Esta proteína reconoce carbohidratos en distintos gérmenes, lo que le permite unirse a ellos y tiene la capacidad de sustituir a C1q en la activación de C1r y C1s, pudiendo iniciar de esta forma la vía clásica. A su vez, la MASP (MBP associated binding protease) es una proteasa de tipo serina que puede sustituir a C1r y C1s en la activación de la vía clásica. Estos resultados han determinado que algunos autores hablen de una tercera vía de activación del complemento: La Vía de la Lectina. 
      Activación de C4 y C2, C1s del complejo C1q2r2s va a actuar sobre la cadena a de C4 produciendo su escisión en dos moléculas, una pequeña, C4a, que difunde a la fase fluida y otra mayor, C4b, que se une por enlace covalente de tipo éster o amida (equivalente al del C3b) a la superficie celular. Esta fracción C4b unida a la membrana, en presencia de iones Mg++, forma un complejo con la fracción C2. C1s también actúa sobre C2, provocando la escisión de esta molécula en dos fragmentos, uno menor C2b y otro mayor C2a. Este último  se une al C4b para formar el  complejo C4b2a (convertasa C3 de la vía clásica), que tiene actividad esterásica.
     Convertasa de C5 de la vía clásica, el complejo C4b2a, cuyo centro activo se encuentra en el componente C2a, actúa sobre la cadena a del factor C3 que se transforma por proteolisis en dos fragmentos activos: la anafilotoxina C3a, que pasa al medio líquido, y el fragmento C3b que se une a la membrana celular mediante un enlace de tipo éster o amida. Al complejo formado por C4b2a3b se le denomina convertasa de C5 de la vía clásica ya que tiene capacidad de actuar sobre este factor, siendo éste el primer paso de la denominada vía lítica. 
     El factor C3b unido a la membrana celular también puede ser captado por los fagocitos, que al presentar receptores de membrana para C3b, se facilita de esta forma el proceso de la fagocitosis (opsonización)  La anafilotoxina C3a, por otra parte, potencia la inflamación al inducir la desgranulación de los basófilos y mastocitos y liberar, por tanto, mediadores de la inflamación.
     El incremento de la permeabilidad capilar facilita el acceso al foco de nuevos factores del complemento y de inmunoglobulinas desde la sangre, así como la llegada de fagocitos que son movilizados por la actividad quimiotáxica del propio C3a y otros factores quimiotáxicos del foco inflamatorio 

     Via litica. formación del complejo de ataque a la membrana: Las enzimas convertasas de C5 (C4b2a3b y C3bBb3b), formadas ya sea en la vía clásica o en la alternativa, actúan fijando el factor C5 a C3b, que es escindido por los factores con actividad esterasa (C2a o Bb) en 2 fragmentos, la anafilotoxina C5a, que pasa al medio fluido y el fragmento C5b de mayor peso molecular que se une no covalentemente a C3b. La fracción C5b capta C6 y C7 de la fase fluida, formando un complejo estable C5b67 con actividad quimiotáxica y capacidad de fijación a las membranas.
     Si al complejo C5b67 se une la fracción C8, C5b678 es ya citolítico, pues el factor C8 modifica su configuración espacial ofreciendo zonas hidrofóbicas que determinan su inserción en la membrana. Este grupo de moléculas, adquiere la capacidad de interaccionar con moléculas de C9 formando el complejoC5b6789 Las moléculas de C9 (en número de 1 a 18) sufren cambios en su configuración, desplegándose y presentando más zonas hidrofóbicas que potencian y aceleran la penetración de este complejo de ataque a la membrana (MAC, Membrane Attack Complex), dando origen a la formación de canales hidrofílicos que permiten el libre intercambio de sodio y agua con el exterior de la célula, provocando la consiguiente lisis osmótica de la célula atacada. C9 es estructuralmente homologo a la perforina, proteína liberada por los linfocitos T citotóxicos y las células NK, y que es también responsable de la formación de poros en la membrana de las células diana.
  Inmunoadherencia: Fijación en la superficie de glóbulos rojos humanos lavados, no sensibilizados, de microbios, aislados o en masas. Este fenómeno  se produce en presencia de anticuerpos específicos del microbio y del complemento y aumenta la fagocitosis de los microbios por los leucocitos. En términos más generales, puede fijar diversos complejos antígenos (soluble o figurado), anticuerpos, complemento en la superficie de partículas tales como hematies, plaquetas, granos de silice o de almidón.  (Villanor 2007)  
    Inmunodeficiencia: Es el mal funcionamiento de uno o mas componentes del sistema inmune lo que origina mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias, orales, digestivas etc. Causadas por virus micro bacterias hongos entre otros (Villanor 2007)
    Tipos de inmunodeficiencia: Inmunodeficiencia primaria y Inmunodeficiencia secundaria. Son defectos genéticos o congénitos que afecta el correcto funcionamiento del sistema inmune, se manifiesta principalmente en la lactancia o la infancia. (Villanor 2007)
    Síndrome Di George (anomalía de la embriogénesis).
    Enfermedad de Burton (mutaciones de cel. inmunes)
    Inmunodeficiencia selectiva de IgA (alteración en los niveles de inmunoglobulinas).
    Son defectos del sistema inmune adquiridos ya sea por alguna enfermedad o virus por ejemplo, desnutrición, cáncer, o virus como el VIH (SIDA).


    Inmunización: Según (Villanor 2007) es una técnica de medicina preventiva cuyo objetivo consiste en procurar resistencia inmune frente a un organismo infeccioso. Con este fin, se inocula al individuo una forma del organismo patógeno que no tiene capacidad de producir la enfermedad, pero si de inducir la formación de anticuerpos. Este proceso se denomina también vacunación debido a que la primera técnica de inmunización consistió en la administración del virus de la vacuna para lograr la inmunidad frente a la viruela.
      Las vacunas son la forma más eficaz de protección frente a los virus y otros organismos relacionados contra los que los antibióticos no son eficaces. En los países occidentales se administran ciertas vacunas de acuerdo a un calendario oficial de vacunación. La vacunas de la difteria, tétanos y tos ferina se administran simultáneamente a los tres, cinco y siete meses de vida, coincidiendo con la vacuna de la poliomielitis; a los 15 meses se administran las de la parotiditis, sarampión y rubéola (vacuna triple vírica). También es cada vez más habitual la vacuna del haemophilus tipo b.
     Las vacunas se preparan con microorganismos muertos por la exposición al calor o a agentes químicos (como la primera vacuna de la polio, o la vacuna de la fiebre tifoidea); con un toxoide, forma inactivada de la toxina producida por el microorganismo (vacunas del tétanos y la difteria) o con un virus vivo atenuado, es decir, un virus debilitado en el laboratorio de manera que no produzca la enfermedad (como la vacuna de la polio desarrollada por Albert Sabin, o las vacunas del sarampión y la fiebre amarilla).
  El médico británico Edward Jenner realizó la primera inmunización moderna en 1796, inoculando el virus de la vacuna para obtener respuesta inmune frente a la viruela. En 1885 el científico francés Louis Pasteur fue el primero en utilizar un virus atenuado, el de la rabia, para lograr la inmunización frente a la infección natural. En 1897 se desarrolló en Inglaterra una vacuna frente a la fiebre tifoidea.
    El preparado inmunizante se introduce en el organismo a través de la piel (inoculación), salvo algunas excepciones, como la vacuna oral de la polio tipo Sabin. La duración del efecto protector es muy variable, desde seis meses en el caso de la peste hasta diez años para la fiebre amarilla.
   Para inmunizar a una población hay dos estrategias diferentes de vacunación: vacunar de manera selectiva sólo a aquellos individuos con mayor probabilidad de padecer la enfermedad. Sin embargo, la mayor parte de las veces se sigue el principio de inmunidad en masa: cuando en una población la probabilidad de que un individuo con determinada enfermedad infecciosa se ponga en contacto con un individuo susceptible (sin inmunidad frente a ese microorganismo) es muy pequeña, la transmisión de la enfermedad tiende a desaparecer.
     No es pues necesario vacunar a toda la población, pero para muchas enfermedades se deben alcanzar niveles de protección de al menos el 90% de sus miembros. Esta estrategia, u otras formas mixtas, son las más empleadas en los países desarrollados. En el caso de la rubéola, por ejemplo, las autoridades sanitarias supervisan la vacunación de todos los escolares y de las mujeres en edad fértil. (Villanor 2007)
     Todavía se trabaja en la mejora o la creación de nuevas vacunas: hepatitis b, vacunas más eficaces e indoloras de la rabia, o vacunas frente a los principales responsables de las neumonías. En los países en vías de desarrollo se investigan las vacunas del cólera, o las de infecciones parasitarias como la malaria o la tripanosomiasis.
     Tipos: Inmunización activa, en la que se basan la gran mayoría de las vacunas (inducción de la producción de anticuerpos inoculando una forma del organismo infeccioso), otra forma de suministrar resistencia frente a la infección es a través de la inmunización pasiva (administración de un suero que ya contiene esos anticuerpos porque se obtiene de una persona que ha padecido la enfermedad previamente). La inmunización pasiva sólo se emplea en raras ocasiones, como en ciertos casos de hepatitis.
     Vacuna: Preparado de antígenos procedentes de microorganismos patógenos (microbios muertos de cepas virulentas o vivos de cepas atenuadas), cuya finalidad es la creación de anticuerpos que reconozcan y ataquen a la infección y, por lo tanto, produzcan la inmunidad del organismo inoculado. (Villanor 2007)
     La vacuna suele consistir en dosis muy pequeñas del propio agente (forma inactiva o atenuada) que origina la enfermedad, por lo que provoca la creación de anticuerpos que permanecen en el organismo y lo protegen en el caso de futuros contagios. La técnica de administración depende del tipo de vacuna; la más común es la inoculación, pero en algunos casos es la ingestión o el spray nasal.
     La primera vacuna fue descubierta por el médico inglés Edward Jenner en 1798, cuando observó que los humanos quedaban inmunizados frente al virus de la viruela humana si se les inoculaba con un preparado del virus de la viruela vacuna. El término vacuna procede del latín vacca, y Jenner denominó al proceso descrito vacunación. (Villanor 2007)

ENFERMEDADES 

      Esquistosomiasis o Bilharziosis, grupo de enfermedades causadas por la infección en seres humanos de parásitos del tipo duelas, pertenecientes al género Schistosoma. Muy extendidas en los países tropicales y subtropicales, son muy raras en los climas templados. Bradshaw (2005). En todo el mundo están afectadas entre 150 y 200 millones de personas. Las duelas presentan un ciclo vital complejo: los adultos parasitan a un mamífero, por lo general humano, y las larvas viven en algunas especies de caracoles. Los huevos eliminados del huésped se transforman en larvas inmaduras en el agua fresca. Estas larvas, llamadas miracidios, invaden a los caracoles, su huésped intermedio, y se transforman en larvas maduras llamadas cercarias, y vuelven al agua. En este estadio penetran en la piel del mamífero, emigrando por los vasos sanguíneos hasta determinados capilares específicos mientras terminan de transformarse en adultos. Llegada esta etapa ponen huevos.
     Tres especies de duelas producen enfermedades graves: S. haematobium, S. mansoni y S. japonicum. Las tres se encuentran en los trópicos y en el Extremo Oriente. Otras ocho especies pueden producir irritaciones cutáneas a los bañistas de los lagos del Norte (Michigan, Wisconsin) y Canadá (Manitoba); esta enfermedad, leve, se llama prurito de los nadadores.
     La duela egipcia o S. haematobium fue descrita por el médico alemán Theodor Bilharz en 1851. El macho adulto mide 1,5 cm de longitud; la hembra es algo más larga y mucho más delgada. Las cercarias atraviesan la piel o las mucosas de las personas durante el baño en agua infectada. Los parásitos alcanzan las vénulas y capilares de la vejiga urinaria, copulan y depositan huevos. Éstos se abren camino hacia la luz de la vejiga produciendo una reacción inflamatoria grave (son proteínas extrañas), sangrado de la mucosa, hematuria (sangre en la orina) y disuria (dolor al orinar). Se pueden observar huevos al examinar la orina al microscopio.
     La duela rectal, S. mansoni, y la duela japonesa, S. japonicum, cuando se encuentran en el ser humano, emigran hacia los vasos del intestino grueso. Algunas, a través del sistema porta, alcanzan el hígado y causan inflamación crónica y cirrosis. La obstrucción de los vasos hepáticos aumenta la tensión en el sistema porta y se produce hepatomegalia (aumento de tamaño del hígado), esplenomegalia (aumento de tamaño del bazo) y varices esofágicas. Si éstas se rompen, se produce una hemorragia digestiva grave.
     La esquistosomiasis sin tratamiento puede producir la muerte. Se puede prevenir a través de medidas de salud pública y erradicación de los caracoles. En 1982 se presentó el praziquantel, primer fármaco efectivo contra las tres especies de esquistosoma. El tratamiento es de una sola dosis y sus efectos secundarios son aceptables (a diferencia de los tratamientos anteriores). Actúa aumentando la permeabilidad al calcio de las membranas celulares del parásito; la entrada abrupta de calcio en la célula origina una contracción masiva seguida por parálisis muscular y la muerte de la duela.
     Infecciones para herpes virus: Herpes (del griego herpein, ‘reptar’), denominación genérica de varios tipos de erupción cutánea causadas por los virus patógenos humanos más importantes. Sus principales representantes son: el herpesvirus simple tipo 1, el tipo 2 y el varicela-zóster. Bradshaw (2005). Otros herpesvirus importantes son el virus de Epstein-Barr, causante de la mononucleosis infecciosa, y el citomegalovirus, que puede producir anomalías congénitas cuando infecta a mujeres en periodo de gestación.
     Se conocen dos tipos. El herpesvirus tipo 1 causa ampollas febriles en relación con varias enfermedades infecciosas febriles (catarros, gripe, neumonía). Las ampollas aparecen alrededor de los labios y en la boca (también se llama herpes labial); en la nariz, cara y orejas, y en la mucosa bucal y faríngea. Durante el periodo que existe entre erupciones se ha podido aislar el virus en los cuerpos neuronales del nervio facial: éste es su reservorio. No hay tratamiento curativo; pueden aplicarse fármacos tópicos para aliviar el dolor, el picor y/o la inflamación.
     El herpesvirus simple tipo 2: causa el herpes genital. Ésta es una enfermedad de transmisión sexual de importancia creciente. Sólo a veces se acompaña de cefaleas y fiebre. Se inicia con prurito local moderado seguido de erupción progresiva de vesículas. Éstas se rompen, forman costras y por último se secan. Todo este proceso puede durar de una a tres semanas. Bradshaw (2005). Muchas veces aparecen nuevas erupciones de vesículas cuando se está secando la erupción anterior. Otra vía de transmisión es connatal: el recién nacido de una madre enferma se infecta a su paso por el canal del parto, contrayendo la enfermedad sistémica, que suele ser mortal. Este grave riesgo obliga a que estos niños nazcan por cesárea. El herpes genital se trata en forma tópica desde 1982 y como tratamiento sistémico desde 1984.
     El herpesvirus tipo 2 es el causante del cáncer de cérvix (cuello uterino): los virus se acantonan en las células de la mucosa y acaban produciendo, años después, la transformación, cancerosa en ocasiones, de estas células. Los virus también pueden infectar el sistema nervioso central, sobre todo en pacientes debilitados o inmunodeprimidos, como los que padecen cáncer, ocasionando una grave encefalitis. El tratamiento precoz puede prevenir la muerte o las graves secuelas cerebrales.
     El herpes zóster: o zona, está producido por el mismo virus que causa la varicela. Bradshaw (2005). La erupción de vesículas, que por lo general se limita a un lado del cuerpo, aparece cuando las partículas víricas latentes se reproducen en los nervios de la piel. Debido a que el virus ataca sobre todo los nervios, es posible que durante muchos meses después de la curación de las vesículas persista un dolor que a veces es muy intenso. Por fortuna el herpes zóster no es habitual, y son los ancianos y los pacientes inmunodeprimidos los que se ven afectados con mayor frecuencia y gravedad.
    Recurrencia del virus de la varicela-zóster, que no fue erradicado en su totalidad por el sistema inmune durante la varicela infantil y quedó acantonado en los ganglios nerviosos; ante situaciones de inmunodeficiencia el virus se reactiva y ocasiona la infección conocida como herpes zóster o zona. La piel inervada por el nervio que contiene el virus sufre una erupción de vesículas, acompañada de intenso dolor y alteraciones de la sensibilidad. Al principio las vesículas están rellenas de líquido claro, después se enturbia y por último se rompen y forman costras que se secan después de 5-10 días.
     El dolor producido por el herpesvirus zóster puede ser intenso y durar varias semanas. Tras la recuperación, puede persistir una neuralgia en el área afectada. El tratamiento en dosis altas puede disminuir los síntomas, y además debe aplicarse un tratamiento analgésico correcto. Los casos graves pueden tratarse con corticoides (cortisona). La neuralgia persistente se puede tratar con bloqueo del tronco nervioso o con cirugía.
    En pacientes sometidos a quimioterapia por enfermedades neoplásicas el desarrollo de un herpes zóster puede ser mortal. En Japón se ensayan vacunas para niños tratados por leucemia; los resultados preliminares parecen esperanzadores.
La infección herpética del ojo, llamada queratitis dendrítica, puede lesionar la córnea de un modo irreversible.
     Mononucleosis infecciosa: Mononucleosis infecciosa, enfermedad aguda de la especie humana producida por el virus de Epstein-Barr que se caracteriza por la aparición de fiebre y nódulos. Bradshaw (2005).  El modo de transmisión es desconocido, pero se sospecha que la saliva puede estar implicada. Es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. La duración del proceso es variable, desde una a ocho semanas. Después de la resolución del cuadro clínico puede permanecer astenia, o debilidad residual, de meses de duración. El cuadro clínico de la mononucleosis incluye fiebre, dolor de garganta, fatiga, malestar, pérdida de apetito y náuseas. Suele aparecer tumefacción de los ganglios linfáticos del cuello y otras localizaciones, así como esplenomegalia (tumefacción del bazo). 
  El examen de la sangre revela un aumento en el número de glóbulos blancos debido a la existencia de numerosos linfocitos atípicos. Además en la mononucleosis infecciosa el suero sanguíneo de los pacientes contiene con frecuencia un anticuerpo capaz de aglutinar los eritrocitos (glóbulos rojos) del cordero, denominado anticuerpo heterófilo. Esta propiedad del suero de los pacientes con mononucleosis infecciosa es el fundamento de un test serológico que se emplea para confirmar el diagnóstico de la enfermedad. Otra categoría de análisis también pone de manifiesto discretas alteraciones en el funcionamiento del hígado. Ninguna medida terapéutica ha resultado efectiva en el tratamiento de la mononucleosis infecciosa.
     Varicela: enfermedad viral extremadamente contagiosa producida por el herpesvirus varicela-zóster. Propia de la infancia, sus síntomas son fiebre precoz, erupción de pápulas y vesículas, y alteraciones constitucionales leves. La fiebre suele aparecer 24 horas antes que la erupción. Ésta se produce en brotes centrífugos repetidos de pápulas rojas dispersas (empiezan por la cara y cuero cabelludo y se diseminan de forma progresiva por todo el cuerpo), que maduran después a vesículas umbilicadas. Al mismo tiempo que un brote finaliza, se está iniciando otro. Las lesiones cutáneas son muy pruriginosas; si se rascan, se sobreinfectan y dejan cicatrices en la piel. En algunos países se recomienda someter al enfermo a una cuarentena de 7 días tras la erupción. (Bradshaw 2005).
     La varicela no presenta gravedad en los niños sanos, pero puede ser mortal en inmunodeprimidos como los enfermos de leucemia o los sometidos a tratamiento con corticoides o quimioterapia. La enfermedad afecta a casi todos los niños y una vez pasada, se es inmune a ella, con lo que la mayoría de los adultos son inmunes; si no lo son, la enfermedad puede llegar a ser grave.
     El herpes zóster también está causado por el virus varicela-zóster. Cuando éste no es destruido totalmente por el sistema inmune en el curso de una varicela, queda acantonado en algunos ganglios nerviosos. Ante situaciones de inmunodepresión el virus se reactiva y produce el herpes zóster, que se caracteriza por una erupción local de vesículas muy dolorosa. El paciente con herpes zóster puede transmitir el virus y por tanto iniciar una epidemia de varicela.

     Citomegalovirus: grupo de virus que se consideran una subfamilia dentro de la familia de los herpesvirus (Herpesviridae). Según Perez (2006) Son agentes causales de una afección conocida como enfermedad de inclusión citomegálica (aparece en el hombre y en ciertas especies animales) y del síndrome mononucleósico (muy parecido a la mononucleosis infecciosa).
     Los citomegalovirus son virus icosaédricos, grandes, de unos 180 a 200 nm de diámetro, con envuelta lipídica. El material genético es ácido desoxirribonucleico (ADN) bicatenario. Producen lesiones de desarrollo lento e inclusiones intranucleares o intracitoplásmicas en las células afectadas, las cuales se redondean y aumentan de tamaño, lo que se denomina citomegalia. Se denomina ‘ojo de lechuza’ u ‘ojo de gallo’ al aspecto de la célula infectada. Poseen un ciclo de replicación superior a las 24 horas.

     La mayoría de las infecciones en el hombre producidas por citomegalovirus son asintomáticas; sin embargo, los individuos con mayor riesgo de padecer la enfermedad son los infectados por vía perinatal, los inmunodeprimidos y los que han sufrido algún tipo de transfusión sanguínea o trasplante de órganos. La infección puede ocurrir por diferentes vías: aérea, sanguínea transplacentaria, orina, leche materna, saliva y secreciones genitales. (Perez 2006)








Referencias
        
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     Bradshaw, A.(2005) Evolución y contaminación. Ediciones Omega
    Díaz, P (2006) Ecología y desarrollo. Escalas y problemas de la dialéctica desarrollo-medio ambiente. Editorial Complutense. Madrid
     Domenech, X (2011). Química atmosférica. Ediciones Miraguano
     Ferrer R (2005) Población, ecología y medio ambiente. Editorial EUNSA
     Gribbin, John.(2009)  El planeta amenazado. Ediciones Pirámide. Madrid:  
     Harrison, T (2004) Principios de medicina interna. 2 vols. Editorial McGraw-Hill/Interamericana de España, S.A.
     Martín Z, y Pérez, J (2009) Atención Primaria. 2 vols. Editorial Harcourt Brace de España, S.A
     Milton, D. (2006) Tuberculosis. Editorial McGraw-Hill/Interamericana de España.
    Muñoz, B. y Villa, L. (2013) Manual de medicina clínica: diagnóstico y tratamiento.Ediciones Díaz de Santos, S.A. Barcelona
     Negroni, M (2010) Microbiología Estomatológica. Editorial Médica Panamericana.
     Rakel, R (2009). Terapéutica actual de Conn. editorial McGraw-Hill/Interamericana de España.
     Seoanez, M (2007) El medio ambiente en la opinión pública. Ediciones Mundi-Presa, Madrid.

     Villanor L (2007) Neumología. Editorial Luzán 5, S.A